LIC. LUIS ANTONIO RODRÍGUEZ TORSELLI
Breve reseña de la presente investigación realizada por Luis Antonio Rodríguez Torselli, Licenciado en Historia (graduado con honores) de la Universidad Francisco Marroquín (1992) y M.A. Desarrollo Humano Integral de la Universidad Mesoamericana (2013).
A efecto de conocer por menores que nos ayudaran a comprender el mismo; ha respetado la escritura original para que nos ubiquemos en el espacio de tiempo en que fue elaborado el documento que a continuación tenemos mucho gusto en compartirlo con ustedes amables lectores.
Naturalmente este trabajo nos ayudará a comprender aspecto técnicos musicales y el solo hecho de su lectura nos dará la satisfacción de haber logrado compartir nuestro conocimiento a ustedes.
INTRODUCCIÓN
Marco Antonio Ceballos Cóbar, Maco, como le llamábamos fraternalmente, ya pasaba los 85 años, fue cantante de ópera en la tesitura de tenor lírico. Esa afinidad por la música entre nosotros hizo que tuviéramos empatía musical y cuando hizo algunas presentaciones de zarzuelas o arias[1] operáticas, me invitó para que en el intermedio de la función yo ejecutara algunas piezas con la guitarra clásica a la que me he dedicado desde los once años de edad.
En el año 2016, le frecuenté quincenalmente, un día le obsequié el video de una ópera barroca, puesto que me había comentado que le cansaba escuchar su mismo repertorio operático; aún cuando éste era variado. Para mi sorpresa, eso le hizo conocer otro tipo de óperas y oratorios que le proporcioné en disco compacto (DVD).
[1] Pieza musical creada para ser interpretada por una voz solista con acompañamiento instrumental.
El 14 de febrero de 2016 me comentó que cuando pasaba en la Calle Martí, zona 6, de la ciudad capital, encontró a un buhonero de los que compran papel usado (periódico, de envolver objetos y otros) y se percató que entre los papeles iban unas partituras y le propuso que se las vendiera. El comerciante accedió y por Q 5.00 se las vendió. Aún más, le preguntó de qué lugar provenían ese tipo de papeles y respondió: “lo tiraron de una iglesia cercana”. Había aún otra sorpresa, pues en ese haz de papeles iba un manuscrito de un oficio religioso de difuntos, a primera vista muy antiguo y Maco, conociendo mi profesión de historiador e investigador, generosamente, me la obsequió. Ese manuscrito es la base de la presente investigación y como homenaje a la persona que rescató este documento y me lo cedió desinteresadamente, he decidido denominarlo “MANUSCRITO CEBALLOS”.
ABSTRACT
El ritual de los funerales, publicado en 1614 tras el Concilio de Trento, fue utilizado hasta la Reforma de 1969. Fue el primer ritual romano oficial cuya formación había sido preparada por el “Liber Sacerdotalis” de A. Castellani; de el “Sacerdotale Romanum (SR)” y en particular por el “Rituale dil Cardenal Sartori (SA)”.
El oscuro carácter medieval todavía es evidente en este Ritual. La misa es la parte central de este oficio, en la que se suplica a Dios que, a través de la eucaristía, el alma pueda ser definitivamente purificada para estar entre las selectas.
También es notorio que, en todo el ritual, las oraciones son específicas para el difunto y no hay ninguna para los deudos o familiares. Esta situación se innovó en 1969, y consistió en un nuevo ritual romano de las exequias, para orar por los familiares y proporcionarles un poco de alivio.[2]
[2] Tomado de SCIENTIA LITURGICA. Direziones de Ansar J. Chupungo, OSB Tomo IV. EDIZIONE PIEMME, Spa. 1998
DESCRIPCIÓN DEL DOCUMENTO
El documento es un libro de 31 cms. de alto, 22 cms. de ancho y un grosor de 0.5 cms. Está forrado en cuero rústico y en la parte derecha tiene unos listones, también de cuero que están insertados en el forro y en la actualidad sobresale aproximadamente 2.5 cms. Estos eran más grandes puesto que servían para “amarrar o atar el documento” y de esa manera protegerlo.
El forro de cuero está pegado sobre una hoja que servía como base, denominadas hojas de cortesía o de respeto, y de esa forma poder coser las hojas. Continúa una hoja en blanco (siempre de cortesía) que en la esquina superior derecha apunta con lápiz: $ 3 (tres pesos guatemaltecos), [3] herencia del peso español y diferentes denominaciones que se usaron posteriormente a la Independencia de Centro América en 1821. Actualmente, se utiliza el Quetzal (Q).[4]
[3] Moneda utilizada en Guatemala hasta 1924.
[4] Moneda creada por Decreto 879 del Presidente José María Orellana, el 24 de noviembre de 1925 y modificado por Decreto Legislativo 1379 de 2 de mayo de 1925 (mencionado por Kurt Prober en “Historia numismática de Guatemala” Banco de Guatemala, 1973. Passim)
Las páginas están foliadas únicamente en el anverso y tienen una característica peculiar: son pliegos de papel de 31 cms. de alto por 44 cms. de ancho y están escritas solamente de un lado, es decir, se convierten en 22 cms. pues para evitar que la tinta que pudiera absorberse e impregnara en el folio vuelto, lo evitaban escribiendo en un solo lado del papel. El número total de folios es de once. El folio 11v está en blanco.
Posteriormente, se doblaba por la mitad y así parece un libro escrito en anverso y reverso. En esta forma se vendía al público (en su mayoría serían maestros de capilla), el amanuense tenía sumo cuidado para que le devolvieran el ejemplar que presentaba a la venta.
El contenido de este pequeño libro, como señalamos al inicio, es un oficio de difuntos del rito católico romano. El papel del documento aparenta ser del siglo XIX[5] al igual que la tinta sepia, esto se apoya también en que la escritura está hecha con un canutero, letras adornadas y los “tetragramas” fueron escritos con una plumilla de cinco puntas, que se introducía en la tinta y escribía el pentagrama completo, posiblemente utilizando una regla como guía. Esa plumilla especial la utilizaron los músicos durante mucho tiempo, incluso entrado el siglo XX puesto que era muy difícil conseguir papel pautado impreso. En la ilustración podemos apreciar que la plumilla es una especie de escobita con cinco púas que hacían el pentagrama de una sola pasada.
[5] Esta situación la asevero pues anteriormente efectué un estudio sobre “Un manual de armonía manuscrito” de autor anónimo y el papel y la tinta son similares.
Lo afirmado es notorio, puesto que, al sobreponer la plumilla sobre lo escrito, las líneas corresponden de forma exacta. Esto nos demuestra que el número 3 es el tamaño que utilizaban para hacer pentagramas para un solo instrumento. Suponemos, por pláticas con amigos músicos, que hubo otro tipo de plumilla que serviría para hacer una partitura orquestal que lleva un mínimo de veinte pentagramas para ubicar los diferentes instrumentos de una composición musical.
ANÁLISIS INTERNO
Al tratar de identificar el oficio de difuntos que muestra el documento, se consultó el “Liber usualis” [6] y en ninguno se logró ubicar. No tenemos idea si este oficio fue suprimido o sustituido. Sin embargo, al hacer los comentarios trataremos de establecer si verdaderamente existe en el liber usualis de 1962[7] o se presenta modificado.
Es de hacer notar que el análisis de este trabajo es histórico y no litúrgico, aunque se pretende hacer una aproximación a la historia de este, especialmente en el oficio de difuntos. El “manuscrito Ceballos” inicia con una antífona para iniciar el Psalmo 123 (salmo). Luego al final del salmo hay otra parte cantada que empieza con la formula “si iniquitates observa…” para cantar otra antífona que da inicio al Salmo 5º.
Al finalizar el Salmo, está otra antífona que empieza “Exultata bunt Domino…” y continúa con un Responso cantado. Está la anotación que señala que “siguen las preses” y luego está un “imbitatorio” que resuelve con una Antífona (con la indicación 7º t.)[8] y retoma otro salmo (verba me auribus…). Siguen dos antífonas con indicaciones de 7º y 8º tono respectivamente para llegar a otro salmo que tampoco tiene el número que le corresponde y empieza “Domine ne infurore…”
Posteriormente hay un “Responso 1º” totalmente cantado para llegar a la “Leccion Segunda” y se canta el “responso 2º”
En el folio 8r empieza una “missa” de difuntos. Tiene la anotación que está en 6º t. y continúa con una “Sequensia” (sic), hasta cantar el “sanctus” y el “agnus dei”. Inmediatamente tiene un “Responso”. Seguidamente, está una antífona con la indicación 2º tº.[9] consecutivamente está una antífona y sigue con las estaciones (que en total son cuatro) y ese es el final del documento.
[6] LIBER USUALIS MISSAE ET OFFICI PRO DOMINICIS ET FESTIS CUM CANTU GREGORIANO. DESCLÉE & SOCH. S. Sedis Apotolicae et Sacrorum Rituum Congregationis Typographi. PARISUS – TORACI – ROMAE – NEO EBORACCI. 1962. También se consultó P. Luis Ribera Claretiano. MISAL DIARIO LATINO – ESPAÑOL Y Iy confirmada por la Santa Sede.
[7] Ib.
[8] La t. significa tono. Es decir, los tonos medioevales o modos de los cuales solo dos han llegado a nosotros con la música occidental: Mayor (jónico) y menor (eólico). Cf. Michels Ulrich. ATLAS DE MÚSICA. Vol. I.Robertson y D. Stevens HISTORIA GENERAL DE LA MUSICA. SUÑOL, GREGORIO, OSB MÉTODO COMPLETO DE CANTO GREGORIANO. https://www.google.com.gt/searchq=informaci%C3%B3n+de+los+tonos+medievales+en+la+m%C3%BAsica&dcr=0&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0ahUKEwjCwramoPTYAhXRmeAKHYjXA98QsAQIPw&biw=1366&bih=656#imgrc=oNwHoaJA9pLyrM: consultado el 25 enero 2018
[9] tº también es tono.
SOBRE LAS ORACIONES QUE APARECEN EN EL MANUSCRITO
1. Como apuntamos en el título de este trabajo (Oficium de Funtorum), se observa que – sin tener conocimientos de latín – hay una gran cantidad de palabras que están “mal escritas” (ver ilustración 1) o como diríamos en castellano, con faltas de ortografía, pero al consultar con un amigo, versado en Historia de la Iglesia, me señaló que el documento estaba escrito en forma fonética del latín y no gramaticalmente. [10]
2. Al inicio del oficio, se encuentra la antífona Observaberis Domine y al finalizar la misma está una oración señalada como Salmo 123 e inicia con las palabras De profundis y al confrontarlo con la Biblia[11] y se observa que dice Salmo 130 (129) “De profundis”. Obviamente fue un error del amanuense. Termina con la oración por los difuntos requiem eternam… y luego entona Si iniquiquitates… (Todas las notaciones gregorianas se pueden observar en la parte del documento que indica “Sobre la música”).
3. En el folio 1v está el canto de una antífona Domine ossa humiliata para iniciar el salmo 5, que no tiene notación gregoriana. Al final del salmo se termina con Requiem Eternam… y está la notación de una antífona: Exultabunt Domino ossa humiliata.
4. En el folio 2v está un responso cantado (no sabemos si es el sacerdote que lo entona o el músico), que inicia: Subvenite Sancti Deo… y finaliza con Kirie eleyson. Hay una indicación que señala “siguen las preses” y marca el Verso Pater Noster= Et ne nos inducas in tentatione= la respuesta Sed liberanos á malo= Verso: Requiem eternam etc.
Con la respuesta folio3r) Et lux perpetua luceas eis= Verso: Requiescat in pase. Respuesta: Amen. Verso: Domine Exaudi orationem meam = Respuesta: Et Clamor meus ad te veniat. Y así hasta llegar al invitatorio (al final del trabajo se encuentra una versión facsimilar del “Manuscrito Ceballos” y se puede revisar la forma en que están las oraciones).
5. Consideramos que hacer nuevamente toda la descripción del documento sería muy tedioso para el lector, por lo que procedimos a suspender esta descripción y el lector acucioso confrontará todo el documento.
[10] Comunicación Verbal Dr. Billy Alejandro Hernández Villalobos, sdb.
[11] Sagrada Biblia Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid 2011
