EL CHOL, SU HISTORIA Y SU GENTE

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HISTORIA…

SANTA CRUZ EL CHOL, SU HISTORIA Y SU GENTE

Fernando Mollinedo C.

La Historia de este lugar tiene al menos dos versiones contenidas en diferentes obras que han tratado de mostrar su génesis y desarrollo en la zona norte de lo que hoy es la República de Guatemala, la mayor parte de esta región estuvo habitada por los Choles del Manché, cuyo territorio formaba una media luna que abarcó del sureste de Petén hacia el sureste, hasta la costa sur de Belice y de allí al sur hacia el Golfo Dulce, actualmente el lago de Izabal.

Los Choles del Manché fueron habitantes de lengua Chol (Cholchi) o Choltí.  Este grupo maya de habitantes ha sido poco estudiado y entendido, ya que en relación con sus vecinos Lacandones e Itzaes, presentaron diferentes características; hubo diversos grupos que quedaron sin conquistar, entre ellos: Choles, Manchés, Mopanes y Lacandones.

Los primeros con quien tuvieron contacto los conquistadores fueron los Choles, que vivían cerca del poblado qekchí (q’eqchi’) de Cahabón, en la región de la Verapaz.  El esfuerzo por reducir a estos grupos obedeció, a la intención de comunicar el área de Yucatán con la Verapaz.

Inicialmente, la reacción de los choles del manché frente a la llegada de los primeros misioneros dominicos fue amistosa y hasta entusiasta. En los primeros años del siglo XVII, las poblaciones choles del manché eran consideradas como pacíficas y buenos receptores del evangelio. Los Choles fueron el grupo étnico que más se reveló a ser conquistado por la religión cristiana tal como lo narra Francisco Ximénez en su obra Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala y uno de los objetivos de los religiosos fue terminar con el mal ejemplo que los Choles y Lacandones daban a los indios pacíficos que huían hacia esa región.

En este periodo, en la región llamada por los españoles la Montaña, entre la Gobernación de Yucatán, la Provincia de San Vicente de Chiapa y la Audiencia de Guatemala, numerosas poblaciones indígenas vivían al margen de la sociedad colonial. Esta zona era considerada el foco de la barbarie por resguardar a grupos indígenas insumisos e idólatras.

Desde las primeras expediciones de fray Francisco de Viana, fray Lucas Gallego y fray Guillermo Cadena, en 1544, los dominicos señalaron constantemente que “careze toda la provincia de sal” ante ello, los frailes dominicos del convento de Cobán distribuyeron de manera intencional sal y herramientas metálicas, hachas y machetes en numerosos pueblos choles del manché, lacandones y mopanes.  A lo largo del siglo XVII (1600) Fray Juan de Ezquerra mencionó que el éxito de su misión de 1596 se debió al lograr convencer a los choles de aceptar el bautismo: “embiandoles sal (de que carecen en su tierra) y algunos cuchillos y machetes que estiman en mucho”, y de su siguiente entrada en 1598 “embiando para los indios sombreros y machetes y hachas que ellos estiman, como digo, porque carecen de hierro”

En el 1604, el presidente Alonzo Criado de Castilla en un viaje al puerto Santo Tomás (primero llamado de Aquino y luego de Castilla) hacia el este de Cahabón, donde encontró un asentamiento humano compuesto por 210 personas llamadas Toquehuas, indios de la misma nación Chol que se asentaron en el lugar de Amatique, tres leguas arriba del puerto.

La práctica  de regalar sal y herramientas metálicas, hachas y machetes se volvió un aspecto sistemático de la labor de evangelización de los dominicos, por lo que, en 1687 el padre procurador fray Bernardo de Santo Tomas reclamó al presidente de la Audiencia de Guatemala los recursos que se habían prometido estipulando que los misioneros “no podían mantenerse sin ser socorridos, y más quando su religíon auía gastado desde el dicho año de 85 en susttenttarlos y embiarles donezillos para acariciar a yndios más de seis mil pessos”.

La versión narrada por el padre Ximénez en su obra refiere que en el año 1677 debido a las vejaciones que sufrían de parte del Alcalde Mayor Sebastián de Olivera los Choles huyeron hacia las montañas; en 1688, éstos volvieron a revelarse y quemaron el pueblo y la iglesia.  Por esa situación, el presidente de la Real Audiencia, Gobernador y Capitán General de la Capitanía General de Guatemala, Jacinto de Barrios Leal, en el año 1689 ordenó que indios de Cahabón fueran a las montañas del Chol (llamadas posteriormente Sierras de Chuacús y Chamá) para sacar a los indios choles infieles y alzados.

Fueron capturadas más de 300 personas de ambos sexos y todas las edades llevándolos al Valle de Urrán en la Sierra de Chuacús entre Rabinal (BV) y San Raymundo (G) donde se fundaron los pueblos de San Clemente y San Diego bajo el cuidado del Justicia Mayor José Calvo de Lara y la administración del misionero Fray Joseph Serroyo.  No se tiene el dato exacto de la fecha en que se erigió oficialmente El Chol como pueblo, aunque se supone que habría sido en 1827.

El lugar escogido quedaba en un paraje llamado Santa Cruz, por lo que el nuevo pueblo fue llamado Santa Cruz Belén de los Indios Choles.  El pueblo incrementó su población en los años sucesivos, con nuevos Choles capturados y traídos de la montaña del Manché.  El comercio fue un factor importante en la región común del río Polochic donde habitaron Choles y Kekchíes, siendo que esa circunstancia los llevó a un mestizaje, atribuyéndose el origen de algunos barrios de Cobán a varias comunidades de choles.

El historiador Agustín Gómez Carrillo indica que “en el año 1697, gobernando la colonia el señor Sánchez de Borrospe, Capitán General de Guatemala, con el objeto de que no se malograran los frutos alcanzados por las misiones que habían conseguido atraerse a los choles y hacerles simpático el nuevo estado social a los que los convidaban, dispuso que se fueran colocando en agrupaciones regulares y así se formó, entre otros, el pueblo de Belén en el Valle de Urrán, con indios que habitaban la montaña del Chol.

El Valle llamado entonces de Urrán se encuentra en la parte occidental de la actual Baja Verapaz, cuya fundación data desde aquella fecha, según los datos suministar4ados por el ingeniero Edwin Rockstroch; y posiblemente ese Belén es el Chol que hoy existe”

Iglesia-colonial-de-El-Chol

Fachada de la iglesia de El Chol.

Fue cabeza de Curato en el Partido de Verapaz, en el año 1767 llegó a Santa Cruz El Chol el fraile Miguel Dighuero, perteneciente a la Orden de Predicadores quien ordenó que se construyera una bóveda de 50 metros de largo por 15 de ancho en la Iglesia Católica para que se les diera cristiana sepultura a los pobladores y se evitaran los riesgos de epidemias por entierros inadecuados. En esta bóveda, la única persona que ha sido enterrada es Fray Miguel Dighuero quien murió en 1797.

El obispo Pedro Cortés y Larraz después de visitar la circunscripción de su diócesis escribió en 1769 en su obra antes mencionada describe a Santa Cruz El Chol en la Lista de “valles” de ladinos con detalle de familias y personas de la siguiente forma: ubicado en el valle Chival con 155 familias integradas por 693 personas y los Valles de Urrán, Saltan, un Trapiche y una hacienda con 160 familias integradas por 733 personas.

En la Verapaz, encomenderos y dominicos exigían a los kekchí el pago del tributo en cacao, producto destinado a la exportación hacia Europa y el cual generó durante el siglo XVII sustanciales ingresos: por una parte, mucho cacao, y por otra, más de treinta y seis mil libras de achiote, que salían todos los años por la Verapaz y castillo del Golfo, teniendo aquellos indios de la Verapaz muy pocos o ningunos pies de achiote.  Las poblaciones choles y mopanes aparecen entonces como los principales proveedores de cacao y achiote para los itzaes y de los Kekchí y otros muchos recursos como el jade de Cancuen y del valle del río Motagua.

Actualmente Santa Cruz El Chol es un municipio en departamento de Baja Verapaz en la República de Guatemala y está ubicado en el centro norte del país, distante a 90 kilómetros de la ciudad capital, está localizado en la Sierra de Chuacús y en el Valle de Urrán, es uno de los municipios más antiguos de las Verapaces con más de cuatrocientos años de existencia y su extensión es de 140 km2.

Colinda al norte con el municipio de Rabinal y al oeste con Granados en Baja Verapaz; al sur con Chuarrancho y San Raimundo del departamento de Guatemala.  Al hacerse la distribución de los pueblos del Estado de Guatemala para la administración de justicia por el sistema de jurados, adoptado en el código de Livingston y decretado 27 de agosto de 1836, fue adscrito al circuito de Rabinal; en el Censo de 1880 ya apareció como municipio en la Demarcación Política de la República de Guatemala; perdió su condición de municipio el 29 de agosto de 1935 y fue anexado al municipio de Granados; su condición municipal se reestableció por Acuerdo Gubernativo de fecha 14 de noviembre de 1936.

Los idiomas indígenas mayoritarios han sido el lacandón chol, cakchiquel, Achí, pocomam y quecchí, su feria titular se celebra del 6 al 8 de diciembre en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción; el banco de marca establecido por la Dirección General de Caminos en el parque de la cabecera está a 1,008.73 metros sobre el nivel del mar; para 1950 el municipio tuvo un total de 3,886 habitantes (2196 ladinos y 1690 indígenas), su infraestructura vial estuvo constituida por caminos de herradura y veredas, mismas sobre las cuales posteriormente se construyeron carreteras y autopistas asfaltadas.

Como dato curioso refiero el uso del costumbrismo utilizado en Guatemala actualmente de las palabras “Cholera” y “Cholero” como calificativo despectivo para designar a una mujer que se dedica a realizar trabajos de servidumbre o domésticos en una casa particular; así mismo, para los varones, dicha palabra tiene varias designaciones: a) aquellos varones que se ofrecen en una clara manifestación de servilismo ante sus jefes para realizar tareas que no tienen asignadas,  b) jóvenes que por su baja condición económica se visten con ropas holgadas al estilo de los pandilleros de Estados Unidos; así mismo con indumentaria que los hace ver ridículos a los ojos de su comunidad.

La tradición   nos refiere que, la designación original de “Choleras” fue para aquellas mujeres oriundas del pueblo de El Chol que se distinguieron por su desempeño y eficacia en los oficios domésticos; por lo que esa referencia fue como una carta de presentación para las señoritas que buscaban trabajo en las residencias particulares; así mismo, modernamente se utiliza el término en forma despectiva de “Cholero” para los hombres jóvenes a quienes se les considera corrientes, refiriéndose a su escasa educación.

BIBLIOGRAFIA:

Luján Muñoz, Jorge. HISTORIA GENERAL DE GUATEMALA, tomo II, desde la conquista hasta 1700.  Fundación para la Cultura y el Desarrollo, Asociación de Amigos del País, pp.137-139, Guatemala. 1994.

ANALES DE LA SOCIEDAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE GUATEMALA, Tomo LI, enero a diciembre de 1978. Pp. 79-80, Guatemala.

MORALES URRUTIA, MATEO. LA DIVISION POLITICA ADMINISTRATIVA DE GUATEMALA, tomo I, Editorial Iberia-Gutenberg, Guatemala, 1961.

DICCIONARIO GEOGRAFICO DE GUATEMALA, tomo I, Dirección General de Cartografía, pp. 261-217, Guatemala, 1961.

GOUBAUD CARRERA, ANTONIO. DISTRIBUCIÓN DE LAS LENGUAS INDÍGENAS ACTUALES DE GUATEMALA. Sobretiro del boletín del Instituto Indigenista Nacional, Tipografía Nacional, Guatemala, 1946.

REFERENCIA VERBAL: Lic. Luis Antonio Rodríguez Torselli. 11 enero 2020, Guatemala.

E-GRAFÍA:    

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Cruz_el_Chol#Ubicaci%C3%B3n_geogr%C3%A1fica
  2. https://xplorandoguatemala.com/viajes-y-turismo/iglesia-colonial-de-el- chol-en-baja-verapaz
  3. books.google.com.gt
  4.   https://journals.iai.spk-berlin.de › index.php › indiana › article ›download.  por J Machault – ‎2018 –

 

 

 

 

 

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