BICENTENARIO DE LA SOCIEDAD FILARMÓNICA DEDICADA AL CORAZÓN DE JESÚS

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Luis Antonio Rodriguez Torselli

                                                                                                                        Licenciado en Historia

Apenas 37 años de asentada la actual ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, era una urbe apacible, con sus calles trazadas a cordel, ajedrezadas y empedradas, que se había recuperado de la destrucción que había sufrido en el año de 1773, en  su antiguo Asentamiento, en el valle de Panchoy, llamada Santiago, actualmente conocida como La Antigua Guatemala.

La mayoría de sus habitantes, por orden del Rey de España y obligados por el Capitán General Martín de Mayorga, se había trasladado al valle elegido para construir la nueva ciudad que en sus inicios se llamó Asentamiento Provisional de la Ermita; y a partir de octubre de 1776 se pregonó el nuevo nombre, que mencionamos al inicio.

En el aire se mantenía la euforia por la independencia de la madre patria, la libertad de imprenta estaba presente y la vida de los pobladores era de actividad constante.

En el año de 1813, un compositor de renombre en la  época colonial, Eulalio Samayoa, a la sazón de 32 años de edad, , tuvo en mente ofrecer una misa por parte de los músicos como fiesta de los desagravios al Sagrado Corazón de Jesús.

El mismo Samayoa[1] nos Refiere:

“Julio.  Día 2.  En la Yglesia de Santa Catalina se celebró por primera vez la fiesta delos desagravios al Sagrado Corazón de Jesús a la solicitud de Eulalio Samayoa quien convocó al Gremio de Músicos para dedicar a Dios estos religiosos cultos.  Esta función llamó mucho la atención del público, tanto por lo nuevo de ella como por la Gran Solemnidad que se libró.  Para conservar en la memoria dicha solemnidad se apunta que la víspera a las doce y a las oraciones se hizo seña con alegres repiques con esquilas y en los de las oraciones se quemaron coetes y cámaras.  Ala madrigada de dicho día 2 se repicó también, al descubrir; se quemaron coetes y cámaras.  La misa mayor la cantó el Señor Valdés.  El sermón lo predicó el Reverendo Padre Mansaneque .  Ministros, el Padre Don Mariano Casares, y el Señor cura Don Francisco de Paz.  El coro de música pasava de 50 individuos y la Misa que se cantó fue a 8 por 6 de don Joseph Nebra.  Los villancicos de los inventos del mismo autor.  Al ofertorio una gran sinfonía de Aydn[2] (sic) número22, a más dela Misa Mayor hubo de convite 9 misas resadas y la de 11 fue pagada.  En el resto del día no faltó la música ni aun de medio día, porque mientras unos se fueron a comer a sus casas, quedaron otros y así se alternaron para que no hubiese falta.  Para cubrir se cantó la salve a 8 de Irrabarren[3]al tiempo de colocarse se quemaron coetes y cámaras, y colocado el Santísimo se entonó el responso con dobles por los músicos que habían muerto desde que se comenzó a recoger la limosna, que eran entonces Felipe Díaz, Sebastián Paniagua, y Manuel de Jesús Castañeda. Que fue el que por influxo de Tamayo, tomó todas las firmas de nuestros gremiales, e hizo otras diligencias exactas…”

Al siguiente año, se volvió a celebrar esa fiesta, como para dejar instituida la celebración en el mes  de julio de cada año.   El mismo Samayoa[4] nos relata:

Julio [Día 1º]El gremio de músicos, repitió la Gran función de Desagravios al ´ Sagrado Corazón de Jesús, que comenzó á celebrar en el año pasado, en la misma Yglesia de Santa Catalina.  Fue muy aplaudida dicha función por la gran solemnidad c on que se hizo.  Cantó la misa el Señor Galisteo por encargo del Señor Valdez, que era quien la tenía de cantar.  Predcó el Padre Manzaneque sin embarg de haver predicado él mismo el año pasado.  El golpe ó coro de música que asistió todo el día fue formidable, pues habiendo tantos profesores en la capital, parecía que no faltaba allí ninguno de ellos.  Por la tarde después de reservar á la Magestad Divina, y concluida solemnemente la función; se congregó todo el Gremio en el simentº y sacando en brazos un retrato de nuestro Católico Monarca Fernando 7º se pusieron en orden para salir por las cayes con dos coros de música.  Que ivan alternándose con mucho orden.  La alegría que cada individuo del gremio sentía en esta noche, la aumentava la hermosura dela noche por la mucha claridad que dava la luna.  El concurso de gente que seguía ala música, era innumerable, y no se trataba mas que de gritar viva Fernando 7º.  Esta demostración de júbilo, quizo dar el gremio con muchísimo gusto por la restitución de Nuestro Rey, pero se debió ala inspiración del Señor Oydior Don Joaquín Bernardo de Campusano, que fue quien franqueó el Retrato que existe en Chansillería para este fin.  Después de haver paseado por las cayes principales, se concluyó el paseo en casa de dicho Señor Oydor en donde tenía ya preparada una suficiente y desente mesa para todo el gremio”

A mediados del siglo XX, la fiesta de los músicos se seguía celebrando, ininterrumpidamente desde 1813.  Al respecto, Francisco Rodriguez Rouanet[5] nos describe lo siguiente:

“La fiesta consiste en la celebración de dos misas: una el día domingo que es una misa de Gloria donde pueden llegar a tocar todos los músicos de Guatemala, agremiados o no; y el día lunes una misa de Réquiem por los músicos muertos. 

Para eso hacen los arreglos necesarios con una iglesia determinada. Antes, el día domingo se ponían cortinajes blancos y el altar mayor se decoraba con ángeles en actitud de tocar diversos instrumentos, con abundancia de flores y luces, y el sacerdote oficiaba con ornamentos blancos, quien, después del Evangelio decía un sermón alusivo a la fecha, a la música y a los músicos en general. 

Al día siguiente se oficiaba la misa de réquiem, a la cual también asistían  quienes quisieran tocar, aunque por lo regular llegaban menos que el día anterior, especialmente por razones de trabajo. La iglesia se decoraba con cortinajes negros, así como los ornamentos del sacerdote.  Esta tradición de la fiesta de los músicos todavía se mantiene, aunque en los últimos años ya no se canta la misa completa, sino más bien es amenizada, principiando con una obertura, y durante la misa se van interpretando unas piezas, incluyendo participación del coro y solistas cantantes o instrumentistas. Al terminar la misa es tradición cantar el Himno al Sagrado Corazón, Letra y música de don Pedro de J. Paniagua. Desde que me acuerdo lo dirigió Don Emilio Arturo Paniagua y cuando él murió lo sustituyó su sobrino Armando Paniagua, violinista de la sinfónica. Cuando Armando falleció, lo sustituyó su primo José Santos Paniagua, también violinista de la sinfónica, quien todavía lo hace para esta fiesta…”

El domingo 7 de julio, a las 12 horas, se celebrará la misa del bicentenario en el templo del Dulce Nombre de Jesús (la Recolección), en donde se ha celebrado, al menos en los últimos 20 años.

La Asociación filarmónica tiene la intención de develar una placa que conmemore los 200 años de la fiesta de los músicos y también como homenaje al compositor José Eulalio Samayoa.

Nueva Guatemala de la Asunción, mayo de 2013.

Misa de la Fiesta de los músicos. Ca. 1957. Se reconoce en la foto a Francisco Rodriguez Rouanet, Alfonso Alvarado y el Director Augusto Ardenois.

Recuerdo de la Sociedad Filarmónica del Corazón de Jesús del Templo de la Merced. 12 de julio de 1931.
Perteneció a Felipe L. Rodríguez Padilla.

[1] Samayoa José Eulalio.  Notas, recuerdos y memorias.  Editor Jorge Luján Muñoz.  Academia de Geografía e Historia de Guatemala.  Guatemala, 2010.

[2] Franz Joseph Haydn.

[3] Frances de Iribarren, español.

[4] Samayoa, Eulalio.  Op. Cit.

[5] Apuntes para la etnohistoria de la Ciudad de Guatemala.  Vivencias en mi barrio de la Recolección.   Tradiciones de Guatemala No. 51-1999 CEFOL. Guatemala.

 

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